Estoy aquí para decirte ¡Sí se peude!

Estoy aquí para decirte ¡sí se puede!

Resumen del Libro: estoy aquí para decirte: ¡SÍ se puede!

Quiero empezar mencionando el nombre de Inguilpata, "la flor del cerro", que no es tan solo un nombre, una flor o un pueblo, sino que es el lugar donde se originó mi existencia.

Mi infancia ¿Cómo fue? No lo recuerdo todo; no obstante, lo pasé tan a gusto jugando entre los cercos, en la chacra de maíz, entre varios hermanitos, trabajando junto a mi padre, abrigándome con un poncho, llorando en brazos de mi madre, peleándome con mis hermanos y despertándome al canto de un gallo.

En Inguilpata, la flor del cerro, he nacido y a veces yo me preguntaba: ¿Por qué vine a este mundo? ¿Para qué existo? ¿Qué debo de hacer por mi tierra, por mi patria?

Lo único que sé es que debo de dar lo mejor de mí, llenar mi corazón de todo ese bien que desea brindar, ser esperanza y prosperidad.

En tal sentido: ¿Qué hago para alcanzar la felicidad en mi existencia? ¿Qué cosas pienso? ¿Qué ideales tengo? ¿Cuán productiva es mi vida? ¿Qué valores practico? ¿Cuán disciplinados están mis actos, pensamientos y emociones? ¿Soy perseverante?¿Me conozco?

: "Caerse está permitido, pero levantarse es imperativo".

: "Retroceder nunca rendirse jamás"

Aldous Huxley decía que solo hay un rincón en el universo que a buen seguro puedes mejorar y ese rincón eres tú.

Sigue intentándolo. Persevera. No te des por vencido.

¡Sí puedes! me digo constantemente a mí mismo. Y lo sigo intentando.

Y pienso en mi madre, pienso en mi padre, siento que mi casa es, sin duda, el lugar más hermoso que conozco.

Hoy me digo a mí mismo: ¡Quiero perseverar!

Si la vida se vuelve complicada, corresponde perseverar. Si quiero felicidad y aun no la encuentro, perseverar. Si siento que ya no puedo más, perseverar, seguir.

Todo se puede.

No es imposible entonces de poder convertirnos en lo que deseamos. Todo lo bueno, productivo, hermoso, maravilloso, es lo que debemos buscar que sea parte de nosotros.

Sentirnos alegres de vivir.

La vida, en general, es lo que uno suele hacer y ofrecer.

Cuán importante es entonces hacer bien las cosas, meditándolas antes de ejecutarlas y ofrecer lo mejor de todo lo mejor que hayamos adquirido en virtud, conocimiento, amor, ayuda, servicio.

Cuán importante es saber que sí podemos mejorar para bien.

Saber que sí se puede dar mucho más de lo que se puede dar.

Saber que somos valiosos.

Poner en práctica la Auto disciplina, perseverar en ello, tener la motivación de vivir dignamente, haciendo el bien, produciendo, ayudando, luchando con esmero, manteniendo la esperanza y alcanzando nuestras anheladas metas, por más adversas que sean las circunstancias; si se quiere somos felices.

Además, si el éxito es 99 por ciento transpiración y 1 por ciento inspiración;

entonces, sudar la camiseta significa alcanzar el triunfo.

Que atractivo se torna así el vivir.

Ya no preguntarnos ¿Para qué vivo? Si no: ¿Dónde me necesitan? ¿En qué te puedo servir? ¿Te puedo ayudar?

Tengo excelentes amigos y amigas, excelentes hermanos que de una u otra forma estan involucrados en mi vida. Muchas cosas las debo a ellos, pues siempre confiaron en mí y estuvieron allí apoyándome.

Luego descubrí el amor de mis padres. Digo descubrí por que antes no me había dado cuenta lo mucho que ellos me querían

Existen problemas personales, problemas en familia y problemas sociales. Los padres se encuentran más preocupados en cómo conseguir el dinero y quizás tengan razón. ¿Qué es lo que te exige la sociedad?

Si quieres responsablemente, alimentar, vestir, educar a los tuyos.

Si quieres cobijarlos en una casa.

¿Qué te pide la sociedad? Pues dinero.

Lamentablemente, es por causa de dinero que se pierden muchas de las buenas actitudes y valores. Se pierden el amor, la comunicación, la solidaridad, el respeto, la dignidad, claro que depende mucho de cómo nos hayamos formado y de cómo estamos dirigiendo nuestra vida.

Existen muchas interrogantes que las podemos responder nosotros y no es preciso ser expertos en la materia. Tenemos las respuestas y lo más cauto que podemos hacer es demostrar con nuestra propia existencia, que si bien estamos dentro del problema, no somos un virus, infección o enfermedad que empeora la situación sino demostrar que estamos para contribuir con la solución y ello implica hacer que nuestra vida sea digna y un ejemplo a seguir.

Probablemente no seamos ejemplos a seguir ni como padres, ni profesionales, ni autoridades, ni como persona. Allí esta entonces la respuesta a los ¿por qué?

Sabemos por qué estamos así.

Sabemos que estamos actuando mal y no procedemos a corregirnos.

Sabemos que el caos va incrementándose rápidamente y no nos apresuramos a detenerlo.

Hoy quiero aprovechar para agradecer y agradar a Dios siendo saludable.

Yo defiendo y argumento que nuestra vida debe ser productiva ¿cuán productiva es nuestra vida? ¿Qué he hecho? Es justamente eso lo que ahora estoy intentando responder justamente preguntándome una vez más a mí mismo ¿hacia dónde quiero llegar? ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer con el resto de mi vida?

Una capacidad que todos debemos desarrollar y cultivar día a día en nuestra vida es la de resiliencia, que es la aptitud de sobreponerse a los más grandes fracasos.

Uno puede ir por el mundo sin interesarle todo esto. Que importa si unos sufren y otros ríen. Que importa si construyo la felicidad o destruyo la vida. Puede ir uno por el mundo sin preocuparse por nada, si me aman o no me aman, si amo o no amo; si voy por el mundo como hoja arrastrada por el viento, que importa; sin embargo, sí debería importarnos, porque de lo contrario, se deja de ser, un ser humano de verdad.

El mundo, es el mundo un problema.

En nuestro planeta existen personas a quienes no les gusta ya el mundo. Pues, el mundo los humilla, los hiere, los maltrata, que llegan en la desesperación a desear, darle al mundo un golpe en la cara, patearle hasta cansarse.

Hoy he visto el día acabarse, mas, no he visto acabarse el sufrimiento de las personas. El día terminó, mas no termina el sufrimiento que experimentan miles de miles de personas.

Hoy, en el transcurso del día, he descubierto en mi entorno a gran cantidad de gente que no aspira ya a ser mejor de lo que es, ni a estar mejor de lo que está; simplemente se esfuerzan en convivir con el sufrimiento y el dolor. Su esfuerzo ya no da para más. No puede ponerse de pie. No puede salir y mirar el sol. No puede conseguirse otro trabajo. No puede comprarse unas zapatillas nuevas. No puede darse el lujo de soñar despierto; no porque no quiera, sino, se marchitó la autoestima. Se murió el entusiasmo. Se quebrantó la salud. Cayó sobre ellos las injusticias. Los maltrataron. Les robaron la felicidad y ahora viven, porque la vida continúa.

¿No son acaso héroes de la vida?

Elogio el esfuerzo, el tesón, el entusiasmo, la perseverancia. Qué bueno que hayan seres humanos con esas características. Hacen el bien. Contribuyen con la humanidad a pesar de que ellos están pasando por malos momentos.

Me porto bien. Me porto mal.

A veces no sé cómo me porto.

Si hago bien, si hago mal.

Pero en la mayoría de veces, sí sé, que mi actuar es correcto o incorrecto.

Si debo de ser elogiado o en todo caso, censurado.

En Chachapoyas permanece para siempre mi alegría. Yo estuve aquí, sigo estando aquí en Chachapoyas. A veces me ausento por el trabajo, pero vuelvo una y otra vez a esta ciudad que con el pasar de los años se ha ido vistiendo de muchas maneras, desde la elegancia, lo típico, lo colorido, lo festivo, hasta incluso lo sombrío y triste.

Yo sigo pensando que sí existe todavía aquello que dignifica a la persona. Aquello que hace del ser humano una bendición.

La esperanza de un mundo mejor sí es posible. ¡Claro que lo es!

Somos capaces de lograrlo. Ya no permitamos que se diga que nuestra sociedad está nefasta, hecho un asco, llena de corrupción. Ya no permitamos que nuestra sociedad sea cada vez más peligrosa y que en ella ya no se pueda vivir con seguridad y confianza.

Tenemos que cambiar algunas cosas de nuestra vida.

¡Tenemos que hacerlo!

Abandonarnos a nosotros mismos y abandonar los ideales

y sobre todo lo lindo y digno de la vida, es seguir con lo mismo.

Necesitamos mudarnos.

Mudarnos de actitudes, ideas, actos, todos ellos negativos.

Quedarnos con los positivos y productivos.

Es la vida la que grita: ¿Qué estás haciendo?

Es la vida la que se esconde, se muestra, brilla, se opaca.

Se pone de fiesta a veces. Se entristece.

En fin. Como diría alguien:

"de todo un poco".

Sin embargo lo solemne de este diario transitar, es sin duda,

perseverar en las cosas correctas.

Sí podemos encontrar la felicidad,

Sí podemos tener un mundo mejor

y estoy seguro que lo mismo piensas tú.

Existe algo en mí que me vigila y me pone en aprietos, me corrige, me cuestiona, me reclama y hasta incluso me castiga.

Existe algo en mí que se encarga que las cosas se hagan bien; de lo contrario, esta disgustado, inconforme, fastidiado y ese algo es mi conciencia.

En verdad, si tendrías que sancionarte y dar un veredicto de acuerdo a lo actuado hasta el momento, seguramente tienes muchas faltas que enmendar, heridas que curar, deudas que pagar, en definitiva, amonestaciones drásticas que aceptar por las faltas graves contigo mismo.

Y es momento de empezar de nuevo. Estoy seguro que lo lograrás y yo estoy aquí para decirte ¡Sí se puede!

Jose Luis Arista Tejada